Brasil sufrirá “consecuencias” si opta por Huawei para su red G5, advierte EU

Brasil sufrirá “consecuencias” si opta por Huawei para su red G5, advierte EU

Todd Chapman, embajador de Estados Unidos en Brasil, afirmó que el país brasileño podría sufrir “consecuencias” como la pérdida de inversionistas, de optar por la empresa de telecomunicaciones china Huawei para instalar la conexión 5G, durante una entrevista publicada en el diario O Globo.

"Yo no diría que represalias, consecuencias sí", afirmó el embajador al ser interrogado sobre la posibilidad de que Brasil sufra represalias en caso de que permita el uso de material de Huawei, empresa acusada por Estados Unidos de servir al espionaje del gobierno chino.

"Cada país es responsable de sus decisiones. Las consecuencias que estamos viendo en el mundo son las de recelo por parte de las empresas basadas en la propiedad intelectual [a invertir] en países donde esa propiedad no está protegida", reiteró.

Todd Chapman aseguró que la Corporación de Desarrollo Internacional de las Finanzas, una agencia creada por el Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, para impulsar las iniciativas de financiación del país norteamericano en el extranjero, el cual busca contrarrestar la influencia china, tiene 60.000 millones de dólares en sus arcas. Según señaló, el gobierno estadounidense acordó que haya dinero disponible en el fondo para ayudar a los aliados que elijan comprar la infraestructura de sus telecomunicaciones de "proveedores fiables".

La adjudicación de la quinta generación de tecnología móvil, 5G, debía haberse realizado este año en Brasil pero fue aplazada por la pandemia de coronavirus. El despliegue de la red se ha convertido en un capítulo importante de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, primer y segundo socio comercial de Brasil respectivamente.

Cuando se realice la licitación, prevista para 2021, el gobierno de Jair Bolsonaro, Presidente de Brasil y aliado de Washington, deberá elegir por la china Huawei o por sus empresas rivales, entre ellas las europeas Ericsson y Nokia, apoyadas por el gobierno de Donald Trump.